Almas contra la impunidad

Los sobrevivientes de la masacre de Acteal, realizan un rezo en los Altos de Chiapas por las almas de Acteal; una acción contra la impunidad y una denuncia por las injusticias que está cometiendo la "Suprema Corte de Justicia de la Nación" tras la liberación de otros nueve paramilitares responsables directos de la masacre de 45 personas en la comunidad tsotsil de Acteal.


Rayando dignidad

Festival Cultura Viva en San Cristobal de las Casas.
Un evento para los y las amantes del hip hop, el graffiti y las bicis; los y las que se resisten a aceptar que aquello que hacen sea calificado como "delincuencia".
Jóvenes que construyen otro mundo frente al autoritarismo rancio y violento.
Gente que se empeña en poner colores en el duro y cotidiano gris.


¿Hace cuánto que no miras la luna?

Pido permiso para robarles varios minutos, y espero, no quiero mentirles, que ojalá se conviertan en horas, incluso días, en su pensamiento.

No se preocupen. No voy a hablarles del "MUNDO", ni de la "POLÍTICA", ni de buenos y malos. Nada voy a mencionar de las "CRISIS" que nos asolan y atormentan, ni de la pobreza y el hambre que cae como la noche, eterna noche, sobre una parte del mundo; parte que ya es casi todo el planeta.

Ya no quiero hablarles de México. Creo que no vale la pena hablar de un armatoste podrido hasta sus cimientos por narcotráfico, corrupción e intereses feudales, que se mantiene en pie por el vicio de la costumbre. En espera que una brisa cualquiera lo derrumbe en un estrepitoso cataclismo sobre tantas y tantos.

De por sí ya todos y todas sabemos como está el mundo, y a todos y todas nos cansa, nos hastía que los típicos "iluminados" nos lo sigan recordando. Preferimos intentar ser felices, que ya es una tarea compleja, buscando esas pequeñas cosas que nos alejen, aunque sólo sea unos segundos, de tan desoladora realidad.

-- ¿Y de qué nos vas a hablar entonces? -- preguntarán a estas alturas entre impacientes y alarmadas (alguno seguro ya desistió).

No desesperen, les voy a contar un cuento.
Por suerte para ustedes ya empecé, y es que me salté el "erase una vez" no vaya a ser que ya esté registrado y esta ocurrencia me salga por un ojo de la cara. El caso es que a estas alturas ya tienen todo el contexto porque el cuento ocurre hoy, en este mismo instante que lees estas letras, en este mismo mundo que parece caerse a pedazos, en esta misma noche (los cuentos deben leerse de noche) que nos arropa y sosiega. Noche con luna y estrellas.


-- ¿Hace cuánto que no miras la luna? -- preguntaba él a ella.

-- La ví ayer -- respondió ella.

-- No te pregunté cuando la viste por última vez, sino hace cuánto no la mirabas.

A ella le desesperaba tanto o más que él mismo los continuos juegos de palabras, pero él nació persistente y ella persistida.

-- No lo recuerdo -- murmuró al vacío, como queriendo escapar de una conversación inoportuna.

-- ¿Y qué has hecho en este tiempo que no miraste la luna?

Más desesperante se hacía la situación, no por mantener este sin sentido sino porque él siempre parecía ignorar la incomodidad de ella, así que la indignación habló.

-- ¿¡A dónde quieres llegar!?

-- Esa es justo la pregunta que me hago cuando me detengo a mirar la luna, y la verdad aún no supe contestarla. Me paso los días, las semanas corriendo, haciendo lo que debo hacer y nunca se me pasa por la cabeza a donde quiero llegar. Sólo cuando miro la luna me surge la cuestión, por eso te preguntaba, por si tú también te la hacías.

Ella siempre supo donde quería llegar, el cómo y el cuándo, y a veces, las más, el para qué. Lo que ella no sabía, más bien, no recordaba, es cuándo fue la última vez que miró la luna.

-- El tiempo -- replicó él -- Somos esclavos del tiempo. Siempre corriendo de un lado a otro, no nos damos tiempo para mirar. Y no sabremos dónde vamos a llegar si no nos detenemos a mirar de vez en cuando.

Para cuando él terminaba la frase ella ya llevaba un rato desconectada de la conversación, tenía tantas cosas en la cabeza que lo último que necesitaba era enfrascarse en otra estúpida disyuntiva de él, de esas que nunca llegaban a ningún sitio. Pero él hacía mucho que aprendió a dialogar consigo mismo acompañándola.

-- Yo creo que el mundo está como está porque ya no nos damos tiempo para mirarlo. ¿¡Cómo ibamos a permitir que un niño pasara hambre si pudieramos mirarlo a los ojos?!.
-- ¡¡Ahi sí!! ¡¡Así se solucionarían todos los problemas!! ¿¿¡¡Verdad!!?? -- La voz de ella, indignada y retadora, desgarró la noche, y de pronto todo quedó más oscuro, más callado, más frío.
Él la miraba en silencio, con ternura, como queriendo llegar más allá, dándole el tiempo a la rabia que aún se acomodada en sus labios a que se diluyera.

-- Quizás, si sólamente nos dieramos ese tiempo para mirar, nos daríamos cuenta que somos parte del mundo, y que de alguna manera el mundo forma parte de nosotros, que se construye día a día, y que, al igual que una conversación, puede cambiar en cualquier momento dependiendo de nuestra predisposición. Quizás, si sólo nos dieramos el tiempo para mirar.

La noche siguió su camino y encontró al sueño, que se encargó de desvelarla con otras historias hasta que llegó la mañana. Ella soñó las palabras de la noche y al despertar quiso mirar la luna pero ya se había escondido, quien sabe si por tímida o por celosa. Tardó unos segundos en saber que él tampoco estaba, ni estuvo. Que fue un sueño quien lo trajo porque ya hacía que marchó buscando nuevas miradas y tiempo para mirar, y que ahora, él, buscaba nuevas palabras que leídas en unos minutos perduraran horas e incluso días en nuestra mente.

Palabras que nos inviten a mirar la luna y a otras miradas.
Miradas que cambien el mundo


Nershin...

La ¿inevitable? Apropiación de la lucha.

El poder tiene distintas formas de perpetuarse, o por lo menos de intentar hacerlo. En sociedades que enarbolan el discurso de la democracia como parte de sus fundamentos, la represión de ideas y luchas que intentan salirse del huacal, es decir, que buscan un rumbo distinto o contrario de los que se sitúan arriba, suele ser en ocasiones sutil.

El eje mediante el cual se construye la democracia de los de arriba es la opinión pública, el consenso que logra mantener el “estado normal de las cosas”, el que nos mantengamos pensando que aunque pase de todo, finalmente “no pasa nada”. Esto se logra mediante la manipulación de la información y por lo tanto de la forma en que percibimos la realidad.

En esta ocasión queremos presentar un claro ejemplo de este proceso. Una visita entre fanfarrias intenta borrar el peso de quienes protegen su tierra y buscan con eso salvar la Tierra. La parafernalia del poder busca hacer de las suyas al apropiar conceptos, grupos y luchas pa volverlas a meter en el huacal. Hacer parecer que quienes levantan la bandera de la dignidad son “convocantes de la violencia”. Sabemos bien que el poder necesita apuntarnos a sus enemigos y hacernos sentir que son también enemigos nuestros.

El mecanismo que nos queda para romper con este aparentemente “inevitable” proceso que nos mantiene oprimidos es la criticidad. Suspicacia y perspicacia constantes. Desmembrar lo aparente y conocer lo que hay detrás. Preguntarnos si las cosas que vienen desde arriba son realmente inevitables. Si existen otras formas de construir la sociedad.

Me niego

con todo esto del guey que mató a dos personas en metro balderas están haciendo revisiones de mochilas a la entrada de los metros. ¿es esto legal? ¿no deberían de presentar algo por escrito? ¿se puede evitar?

hoy me tocó esa mamada en el metro polanco. y les pregunté encabronado donde estaba publicado o por escrito el "operativo". y una policia pendeja me dijo "es orden del presidente". ¿y ese chaparro qué? ¿esto (aún) no es una dictadura para que de sus caprichos se hagan órdenes? un policía me dijo que en no sé que párrafo de la ley de algo civil permite a la policía preventiva hacer revisiones "preventivas" a personas, carros sin nada más que el antojo de hacerlo. ¿es cierto?

yo creo que el metro no es un lugar peligroso. el metro transporta diariamente a 4 millones 200 mil personas. El más reciente balazo en el metro fue eel 28 de septiembre de 1995. Un cálculo rápido me dice que son 14 años por 365 días por 4 millones de usuarios es igual a 20,440,000,000... veinte mil cuatrocientos cuarenta millones de personas nos hemos subido al metro... esto quiere decir que un cabrón de cada 20 mil millones es un asesino en el metro..... ¿esto justifica que nos cateen al 100 % de los usuarios que portamos mochila?
una tragedia en cada 20 mil millones de posibilidades... pero todos los días en todos los vagones se suben los "vagoneros" a vender discos piratas a todo volumen... eso es el 100% de las veces.... y hoy, después del cateo en metro polanco, de las 7 estaciones que recorro para llegar a casa... en las SIETE hubo vagoneros... ¿no los catearon a ellos?


me niego a pensar que cualquier persona en el mundo... que todos nosotros seamos sospechosos de ser delincuentes... me niego a aceptar que el guey de junto en el metro es un asesino en potencia... me niego a que el miedo que ellos tienen crezca en mis entrañas... me niego....

me niego a acostrumbrarme a que esto sea "por mi bien" o "por mi seguridad"... si me acostumbro a esto y lo acepto y me humillo ante ellos, entonces, ¿mañana qué?.... tendré que forrar de periódico los "libros prohibidos", tendré que aceptar retenes militares y policiácos en mi camino al trabajo... me niego....

pablo...

Saqueo en Tierra de Jaguares

Chicomuselo, un pueblo chiapaneco cercano a la frontera con Guatemala, ha tenido la suerte y la desgracia de tener grandes reservas de Barita bajo la superficie de la tierra. BlackFire, una nueva minera canadiense, es la acreedora de este regalo de la madre tierra. ¿Hasta donde será capaz de llegar por disfrutar sus suculentos beneficios?

Un pulso entre los poderes económicos y políticos y la determinación de un pueblo.


Cuatro historias, una lucha


Hoy amanece igual que ayer, pero eso no implica forzosamente que deba ser igual que ayer.
La mañana nos sorprende en los Altos de Chiapas, en el municipio de Chenalhó, en la comunidad de Acteal.

Aquí nos ha traído el viento, que no sabe de retenes militares, de miradas furtivas, de amenazas, ni de liberación de paramilitares. Él es libre como sólo el viento sabe ser.

Y aquí, en esta tierra, nos encontramos. Traemos nuestras historias que se entrecruzan con otras distintas pero iguales, de los que aman su tierra, su territorio. Los y las que lo defienden con su palabra, que también es nuestra, con su memoria, con su dignidad.

Cuatro colores, cuatro puntos cardinales, cuatro elementos, cuatro historias.

En el templete, construcción que conmemora las víctimas de la resistencia de la Sociedad Civil "Las Abejas", se presenta una comitiva del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra (FPDT) de San Salvador Atenco. La Segunda etapa de la Campaña por la Libertad de los Presos Políticos de Atenco comienza.

Cuatro colores, cuatro puntos cardinales, cuatro elementos, cuatro historias: una misma lucha.




Primera historia:

EL BLANCO VIENTO DE ACTEAL


El viento trae consigo la palabra de la memoria.

Memoria del tiempo en que la gente levantó el rostro y decidió organizarse. De cuando comenzó el sufrimiento por querer mantener un camino propio al lado de quienes optaron por la palabra de fuego.

Memoria del intento de exterminio, de que el miedo traído por un castigo ejemplar acallara la voz de la dignidad.



Memoria del camino de la justicia, que encuentra oídos sordos en quienes detentan el poder y que buscan hacernos pelear entre hermanos.

El viento resuena con el eco del tiempo, a través de él nos habla la memoria de un pueblo que convierte el sufrimiento en esperanza, que se organiza para transformar la opresión en dignidad.



Segunda historia:

LA AMARILLA TIERRA DE ATENCO


La milpa miraba al cielo sabiéndose protegida por los hombres y mujeres de maíz. La tierra sobre la que crecía nunca llegó a imaginar que un día, esas lejanas figuras que recorrían el cielo, quisieran hacer su nido de alquitrán y cemento sobre ella.

Pero nada es inimaginable si viene acompañado de grandes beneficios, y así, un día, un temblor desde afuera del mundo vino a derrumbar los sueños, y así, un día, los machetes que limpiaban la milpa se alzaron contra las pesadillas y sus beneficios.
Vencieron.

La venganza tardó en llegar. Cuando las rabias empezaron a verse, a conocerse, los que atormentan al mundo para exprimirle el alma no quisieron permitir otra justicia, y lanzaron toda la injusticia que conocían sobre la tierra, la milpa y las mujeres y hombres de maíz que la aman.

Duro golpearon, duro maltrataron, muchos se llevaron. Al despertar del dolor los ojos no querían mirar al mundo, pero el mundo miró a esos ojos y volvió a encontrar su lucha.

Años después, siguen andando. Ahora con pasos más largos, más seguros. La milpa sigue mirando al cielo sabiendose protegida, extraña aquellos que siguen secuestrados por la legalidad ilegítima, pero escucha el rumor de nuevos pasos que recuperen las justicias debidas y las que quedan por venir.


Tercera historia:

EL AZUL AGUA DE BACHAJÓN


Agua que alimenta, crea, construye; que refuerza el torrencial que limpia. Bachajón agua

La autonomía construida, la que se siente, la que se toca. Acusados de delincuentes y aprendidos, torturados a aceptar una culpa inexistente; encarcelados por el mal gobierno, que fueron enjuiciados a drede, con testimonio falso.

¿Hoy, libres? NO. El tiempo apremia, compiten contra órdenes de aprehensión y, como siempre, mal argumentadas, llenas de falacias. Con veneno infiltrado que ensucia su buena agua, su buen accionar. Familias sufren de hostigamiento, despojo de tierras, robo de pertenencias. Es asfixiante la represalia por oponerse al “desarrollo ecoturístico”, de proyectos que “benefician”.

Pero con Sangreagua se renueva, se refresca la lucha justa, el libre transitar por las montañas, los hogares, el caudal de la dignidad. El agua escurre por entre cualquier rendija. Así se filtra también el deseo de libertad y justicia, se cuela por una grieta y la desgarra hasta volverla un abismo.


Cuarta historia:


EL ROJO FUEGO DE MITZITÓN

El fuego se alza sobre la roca. Se mantiene encendido desde tiempos inmemorables. Es alimentado por la resistencia de quienes aman la tierra en que han nacido y en la que descansan sus antepasados.

De sus abuelos aprendieron a resistir, a alimentar el fuego con su lucha, porque esta tierra ha enfrentado el despojo por largo tiempo. Hoy, como ayer, se ha vuelto un pedazo de pastel que intentan repartirse los poderosos.

El fuego cruje para avisar a quienes lo cuidan que han sido rodeados por mercenarios que tienen su corazón nublado y que ciegamente hacen el trabajo sucio de los saqueadores.

No será tan fácil, el fuego arde y alumbra la lucha de sus cuidadores. Los que alimentan el fuego que habita sobre la roca triunfarán en su resistencia, tal y como lo han hecho hasta ahora.